
La historia del Retrato de una dama, una obra maestra del artista barroco italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743), es un relato fascinante sobre el saqueo nazi durante la Segunda Guerra Mundial y su sorprendente reaparición en Argentina. Esta pintura, valorada en unos 50.000 dólares y datada en 1710, perteneció a la prestigiosa colección del marchante judío neerlandés Jacques Goudstikker. Su viaje desde Ámsterdam hasta Mar del Plata está ligado a Friedrich Kadgien, un alto funcionario nazi conocido como el «mago de las finanzas nazis», cuya vida de impunidad lo llevó a la costa atlántica sudamericana.
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El Saqueo Nazi en Ámsterdam: La Colección Goudstikker
Jacques Goudstikker, un destacado comerciante de arte judío en Ámsterdam, poseía una colección de más de 1.100 obras maestras antes de la Segunda Guerra Mundial. En 1940, durante la ocupación nazi de los Países Bajos, Goudstikker intentó escapar con su familia, pero murió trágicamente en un accidente marítimo. Su viuda, Marei von Saher, y su hijo fueron arrestados, y la colección fue confiscada mediante una «venta forzada», un método común del expolio nazi. Hermann Göring, uno de los mayores saqueadores de arte del Tercer Reich, adquirió cientos de estas piezas a precios irrisorios. Según el comité neerlandés de 1997, cualquier venta de arte judío tras el 10 de mayo de 1940 se considera forzada.
El Retrato de una dama, una pintura de Giuseppe Ghislandi, fue robada probablemente en 1943 durante la ocupación nazi en Italia. Documentos históricos la registran como parte de la colección Goudstikker, comprada por Friedrich Kadgien en Berlín en 1946. Aunque los herederos de Goudstikker recuperaron 202 obras en 2006 tras una batalla legal, esta pintura permaneció perdida hasta 2025.
Friedrich Kadgien: De las SS al Exilio en Argentina
Friedrich Gustav Kadgien (1907-1978), nacido en Elberfeld, Alemania, fue un abogado que se unió al Partido Nazi en 1933 y ascendió en las SS. Como asesor de Hermann Göring, supervisó la extorsión de comerciantes judíos en Ámsterdam, manejando propiedades confiscadas, divisas extranjeras y oro robado a través de bancos suizos. Apodado «una serpiente» en informes aliados, Kadgien creó empresas pantalla en Suiza para blanquear el botín nazi, incluyendo obras de arte robadas.
Tras la derrota nazi en 1945, Kadgien huyó a Zúrich con dinero, joyas y al menos dos pinturas, incluido el Retrato de una dama. Interrogado por autoridades suizas y estadounidenses, fundó la firma Imhauka en 1948, pero la presión lo llevó a escapar a Sudamérica en 1949. Argentina, un refugio común para nazis como Adolf Eichmann y Josef Mengele, lo acogió. Sin registros migratorios oficiales, Kadgien se instaló en Buenos Aires, se casó con una argentina y tuvo hijas, Patricia y Alicia Kadgien. Murió en 1978, enterrado en el cementerio alemán de Buenos Aires, sin enfrentar cargos por sus crímenes.
El Camino a Argentina: De la Huida a la Herencia Familiar
Kadgien llevó el Retrato de una dama a Argentina como parte de su botín. La pintura se integró a su vida, pasando como herencia a sus descendientes. Patricia Kadgien, empresaria textil, y su hermana Alicia, radicadas en Buenos Aires y Mar del Plata, evitaron preguntas
sobre el pasado nazi de su padre. La obra, colgada en una villa familiar, permaneció oculta, un eco del saqueo nazi en un contexto de impunidad en Sudamérica.
El Redescubrimiento en Mar del Plata: Un Anuncio Inmobiliario
En agosto de 2025, coincidiendo con el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, el periodista neerlandés Peter Schouten del diario Algemeen Dagblad investigaba a las hijas de Kadgien. Al buscar propiedades, encontró un anuncio inmobiliario de la agencia Robles Casas & Campos en Mar del Plata, mostrando una villa en el barrio Parque Luro. Las fotos del interior revelaron el Retrato de una dama colgado en el living, propiedad de Patricia Kadgien.
El anuncio fue retirado rápidamente, pero Interpol y la Aduana argentina alertaron al fiscal Carlos Martínez, quien abrió un expediente por «encubrimiento de robo en contexto de genocidio». El 26 de agosto, la Policía Federal allanó la villa, encontrando solo una tapicería. Búsquedas posteriores en propiedades de la familia hallaron otras obras del siglo XIX, aún bajo análisis. Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, quedaron en arresto domiciliario. El 4 de septiembre, su abogado Carlos Murias entregó la pintura a la Unidad Fiscal de Mar del Plata, donde peritos la declararon en buen estado. Ahora en un depósito judicial, los herederos de Goudstikker reclaman su restitución, enfrentándose a los descendientes de Kadgien.
Conclusión: Un Legado de Arte Robado
La historia del Retrato de una dama expone cómo el saqueo nazi dejó huellas en lugares tan lejanos como Argentina. Su redescubrimiento en Mar del Plata reaviva debates sobre la restitución de arte robado y la impunidad de criminales nazis en Sudamérica. Esta obra, oculta durante décadas, es un recordatorio de la importancia de la justicia y la memoria histórica.

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