
En el mundo de las finanzas, una Oferta Pública de Adquisición (OPA) es un movimiento audaz: una empresa busca comprar acciones de otra directamente a sus inversores para asumir su control. En primavera de 2024, BBVA lanzó una OPA hostil sobre Banco Sabadell, con una oferta inicial de 12.000 millones de euros, soñando con forjar un titán bancario en España, solo superado por CaixaBank. La operación prometía sinergias millonarias y un salto
competitivo en un sector donde la escala es clave. Sin embargo, tras una batalla corporativa de 17 meses, el resultado ha sido un fiasco: BBVA solo logró captar el 25,33% de las acciones de Sabadell, insuficiente incluso para el umbral mínimo del 30% que podría haber salvado una oferta secundaria. Este revés marca el fin de una ambición y abre preguntas sobre el futuro de ambas entidades y el sector bancario español.
Antecedentes de la OPA
La motivación de BBVA era clara: consolidarse como un líder indiscutible en un mercado bancario europeo fragmentado. Con Carlos Torres al frente, el banco vasco veía en Sabadell una oportunidad para crear una entidad con activos cercanos al billón de euros, una red de 30.000 cajeros y una plantilla de 144.000 empleados, capaz de competir con gigantes globales. No era un terreno inexplorado: en 2020, ambas entidades estuvieron cerca de una fusión amistosa, pero las negociaciones colapsaron por discrepancias sobre la valoración de Sabadell, entonces en un mínimo de 2.500 millones de euros.
Sabadell, liderado por Josep Oliu y César González-Bueno, respondió con una negativa rotunda. Argumentaron que la oferta de BBVA subestimaba su valor, especialmente tras un 2024 estelar, con una rentabilidad del 15% sobre capital tangible gracias a su enfoque en pymes. El mercado reaccionó con intensidad: las acciones de Sabadell se dispararon un 58% desde el anuncio, impulsadas por la prima ofrecida, mientras que las de BBVA sufrieron una caída inicial del 10% por temores a una dilución costosa. El Gobierno español añadió presión con exigencias estrictas: tres años de autonomía operativa para Sabadell (potencialmente cinco), protección de empleos y mantenimiento del crédito a pequeñas empresas, lo que recortó las sinergias previstas a la mitad.
Resultados de la oferta
El 16 de octubre de 2025, la CNMV certificó el descalabro: BBVA solo obtuvo 1,27 millones de acciones de Sabadell, equivalentes al 25,33% del capital y 25,47% de los derechos de voto, lejos del 50% necesario para el control o incluso del 30% para una segunda oferta en efectivo. Los accionistas que aceptaron recuperarán sus títulos sin coste.
| Aspecto | Expectativa de BBVA | Realidad |
|---|---|---|
| Aceptación mínima | 50,01% (control) | 25,33% capital / 25,47% votos |
| Umbral secundario | 30% (segunda OPA) | No alcanzado |
| Valoración de Sabadell | ~12.000 M€ (inicial) | ~16.500 M€ (con prima al 10%) |
Analistas de firmas como Citi y XTB esperaban una aceptación entre el 30% y el 50%, pero el rechazo masivo de accionistas minoristas (solo el 2,8% de los depositados en Sabadell acudió) y de fondos institucionales, desanimados por las restricciones gubernamentales y riesgos fiscales, hundió la operación. «Esto demuestra que Sabadell es un pilar para las pymes y que el mercado lo valora como tal», afirmó Jordi Casas, de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Sabadell.
Reacciones y consecuencias
Banco Sabadell celebró el resultado como un respaldo a su independencia. César González-Bueno lo calificó como una «validación estratégica», destacando un plan que promete 36.000 millones en retribución a accionistas hasta 2028. La venta de su filial británica TSB al Santander por 3.200 millones reforzó su posición financiera, destinada a dividendos y crecimiento orgánico.
En bolsa, BBVA remontó un 8% en sus ADR en Wall Street tras el anuncio, al disiparse el riesgo de una dilución del 18% y los costes de una segunda oferta. Sabadell, sin embargo, podría enfrentar una corrección del 3-6% a corto plazo por la desaparición de la prima, aunque firmas como Renta 4 confían en su recuperación si mantiene su rentabilidad. BBVA, por su parte, intensifica su recompra de acciones (1.000 millones desde octubre) y prepara un dividendo histórico de 0,32 euros por acción en noviembre, con proyecciones de 48.000 millones en beneficios hasta 2028.
Una fusión futura parece improbable a corto plazo. Las restricciones gubernamentales y el rechazo de los inversores enfrían cualquier intento inmediato, aunque algunos analistas no descartan alianzas puntuales en áreas como banca digital. Carlos Torres, descartando dimitir, reorienta BBVA hacia el crecimiento orgánico.
Implicaciones para el sistema bancario español
Este episodio revela las tensiones en un sector bancario español robusto —con beneficios récord en 2025— pero condicionado por regulaciones y prioridades políticas. El Gobierno, que impuso condiciones para proteger empleo y pymes, aplaudió el resultado como un triunfo de la voluntad de los accionistas. Yolanda Díaz lo llamó una «señal positiva» contra la concentración excesiva, que podría limitar el acceso al crédito. Sindicatos como UGT y asociaciones como ATA respaldaron esta visión, destacando la importancia de la competencia para autónomos y pequeñas empresas.
Para los inversores, el mensaje es de prudencia: el BCE y la CNMC vigilan de cerca las fusiones, priorizando la estabilidad sobre la consolidación. En Cataluña, figuras como Puigdemont e Illa celebraron la permanencia de Sabadell como un activo local clave. A largo plazo, este fracaso podría desincentivar operaciones similares, dejando a bancos medianos como Unicaja o Bankinter en una posición incierta frente a la presión de escala.
Conclusión
El naufragio de la OPA de BBVA, con solo un 25% de aceptación, entierra las aspiraciones de una megafusión y refuerza a Sabadell como un actor independiente, con 1.800 millones de beneficios en 2024 y un futuro centrado en pymes. Para BBVA, el revés —el segundo en cinco años— no frena su ambición: con una rentabilidad proyectada del 22% y un enfoque en dividendos, busca crecer sin depender de adquisiciones.
En el panorama bancario español, este episodio subraya un equilibrio delicado: la búsqueda de escala choca con la defensa de la competencia y los intereses locales. Aunque una colaboración futura no está descartada, el presente apunta a una banca española más diversa que consolidada, con Sabadell y BBVA trazando caminos separados hacia la rentabilidad.

Shakib Malik is a passionate content writer and creative strategist with experience crafting SEO-optimized articles, brand storytelling, and digital marketing content. With a strong background in graphic design and online branding, he brings a unique blend of creativity and strategy to every project. His work reflects clarity, professionalism, and a deep understanding of audience connection.

Be the first to comment