Después de una década, el alcalde de San Sebastián se despide del Ayuntamiento

Después de una década, el alcalde de San Sebastián se despide del Ayuntamiento

En un anuncio que ha sacudido la política local, Eneko Goia, el alcalde de San Sebastián durante los últimos diez años, ha comunicado su renuncia al cargo. El líder del PNV, que recuperó la Alcaldía para los nacionalistas vascos en 2015 tras casi tres décadas de ausencia, dejará el bastón de mando el próximo 16 de octubre, justo después del Pleno de Política General. Esta decisión llega en un momento de tensiones políticas en Gipuzkoa, donde EH Bildu crece en las encuestas y el PNV busca renovarse para mantener su hegemonía. Goia, de 54 años, se despide con un balance mixto: una ciudad más conectada y culturalmente vibrante, pero marcada por desafíos como la vivienda y la presión turística.

Introducción contextual: Eneko Goia, el artífice de una era nacionalista

Eneko Goia Laso, licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco y con una sólida trayectoria en la política vasca, asumió la Alcaldía en junio de 2015 tras una victoria ajustada del PNV en las municipales. Previamente, había sido parlamentario vasco (2005-2007) y diputado foral en Gipuzkoa, donde gestionó infraestructuras y actuó como portavoz. Su llegada al Ayuntamiento puso fin a cuatro años de gobierno de EH Bildu (2011-2015) y a los veinte de Odón Elorza (PSE-EE), marcando un relevo generacional y político en una San Sebastián post-etarra, inmersa en la recuperación económica tras la crisis de 2008.

Hoy, la ciudad vive un contexto de bonanza económica —con la tasa de paro más baja entre las capitales españolas y una renta per cápita elevada— pero también de desigualdades crecientes. El turismo masivo, la escasez de vivienda asequible y la llegada de migrantes han tensionado la convivencia. Políticamente, el PNV gobierna en coalición con el PSE-EE desde 2015, pero las elecciones de 2023 dejaron al partido con solo 1.152 votos de ventaja sobre Bildu, un aviso de desgaste. El anuncio de Goia, hecho en una rueda de prensa en el Salón de Plenos arropado por su equipo, resuena en un País Vasco donde el lehendabizkar Imanol Urkullu (PNV) enfrenta presiones similares.

Balance de gestión: Luces urbanas y sombras sociales

Los diez años de Goia han transformado San Sebastián en una urbe más moderna y conectada, pero no exenta de críticas. Su mandato, siempre en pacto con los socialistas, ha priorizado la infraestructura y la proyección cultural, aunque ha sido cuestionado por la lentitud en políticas sociales.

Logros principales

  • Urbanismo y movilidad: Goia impulsó la ampliación del metro Topo, que une el centro con barrios periféricos, y la estación del AVE, prevista para 2027. La compra de los cuarteles de Loiola al Ejército español (2023) abrirá espacio para 1.700 viviendas protegidas y un nuevo barrio sostenible. Además, las obras contra inundaciones en el río Urumea han evitado desastres como los de 2007.
  • Turismo y cultura: San Sebastián consolidó su estatus gastronómico y festivo. El Festival de Cine mantuvo su brillo internacional, y el Kursaal se revitalizó como epicentro cultural. El turismo creció un 15% anual, generando empleo, aunque Goia promovió límites a los pisos turísticos para evitar la «turistificación».
  • Convivencia y economía local: La ciudad mantuvo su bajo paro (alrededor del 8%), atrayendo inversión en tecnología y renovables. Iniciativas como el Plan de Convivencia Ciudadana fomentaron la inclusión de migrantes, con programas para 500 personas en 2024.

Críticas y sombras

Sin embargo, no todo ha sido un éxito. La oposición acusa a Goia de priorizar grandes obras sobre necesidades urgentes. El problema de la vivienda es el más grave: los alquileres han subido un 40% en la década, y solo el 20% de las nuevas unidades son asequibles. Críticos como EH Bildu señalan «patatas calientes» pendientes, como la descentralización de Igeldo o el conflicto por el chalet derruido de Xabi Alonso. El cancelado centro comercial de San Bartolomé (2025) generó polémica por su impacto ambiental, y colectivos sociales reprochan una gestión «elitista» que ignora la pobreza infantil, que afecta al 15% de los menores.

En palabras de Goia: «Hemos hecho apuestas difíciles, como el Topo, del que estoy muy orgulloso, pero siempre quedan cosas por cerrar».

Cronología breve de un mandato transformador

  • 2015: Toma posesión; pacto PNV-PSE; inicio de obras del Topo.
  • 2016-2018: Reforma de Anoeta y promoción del Festival de Cine.
  • 2019: Reelección; adquisición de Loiola.
  • 2020-2021: Gestión de la pandemia; bonos turísticos para reactivar la economía.
  • 2023: Victoria ajustada; foco en vivienda y sostenibilidad.
  • 2025: Anuncio de renuncia; proyectos clave en marcha, como el AVE.

Esta década ha visto a San Sebastián pasar de una ciudad «paralizada» —así la describió Goia al heredarla— a una capital europea dinámica, con un PIB per cápita que supera los 35.000 euros.

Razones de su marcha: Un ciclo con principio y final

Goia ha sido claro: «Tenía muy claro que la Alcaldía era un ciclo que debía tener un principio y un final; siempre estuvo en mi mente el límite de 10 años». En su comparecencia, enfatizó que la decisión, tomada «hace tiempo» y compartida con el PNV, responde a tres motivos: el bien de la ciudad («los proyectos están por encima de las personas»), el partido («hay cantera suficiente») y lo personal («mi familia paga el precio más alto»).

Analíticamente, parece un relevo natural, fiel a su aversión a ser «un alcalde eterno» como Elorza. Sin embargo, el timing —a mitad de legislatura y con Bildu pisando talones— sugiere estrategia: renovar el liderazgo para inyectar frescura antes de 2027, evitando un desgaste mayor. Fuentes del PNV admiten que, tras perder 10.000 votos en 2023, Goia opta por salir «con la cabeza alta», dejando un «banquillo» sólido. No es una huida, sino un paso calculado en un ecosistema donde el PNV pierde terreno en Gipuzkoa.

Reacciones políticas y ciudadanas: De la admiración a la cautela

El anuncio ha generado un torrente de opiniones. Desde el PSE-EE, su socio de gobierno, Ane Oyarbide ha agradecido su «compromiso» y asegurado que «los proyectos del pacto continúan», aunque admitió un «run run» sobre el relevo en meses previos.

En la oposición, el PP, a través de Borja Corominas, ha ensalzado su «trabajo y dedicación». EH Bildu, principal rival, ha sido más tibia: «Su renuncia no pone fin a la desafección ciudadana; el cambio de persona no altera el proyecto», ha dicho un portavoz, criticando la continuidad prevista. Elkarrekin Donostia, con Víctor Lasa, ha lamentado que Goia deje «varios problemas sin resolver, como la vivienda y el turismo descontrolado».

Colectivos sociales y empresariales han sido positivos en general. La patronal guipuzcoana CEA ha valorado su impulso económico, mientras que Ecologistas en Acción critica la «falta de ambición verde». Ciudadanos anónimos, en redes y calles, ven en su marcha una «oportunidad para más inclusión», aunque muchos echan de menos su «estabilidad».

El futuro del Ayuntamiento: Escenarios abiertos y un relevo inminente

La salida de Goia abre un capítulo incierto. El PNV designará a su sucesor este viernes, y todo apunta a Jon Insausti (36 años), actual teniente de alcalde y concejal de Cultura, Euskera y Turismo. Insausti, un «joven valor» según Goia, gestiona áreas clave y representa la renovación generacional. Mientras, Nekane Arzallus (PNV) será alcaldesa accidental hasta el pleno de investidura.

Para las municipales de 2027, el impacto es notable: el pacto PNV-PSE se mantendrá, pero Bildu podría capitalizar el cambio si no aborda la vivienda (prioridad para el 60% de donostiarras, según encuestas). Escenarios posibles: un PNV revitalizado retiene la Alcaldía, o Bildu fuerza un tripartito con la izquierda. Económicamente, proyectos como Loiola y el AVE seguirán, pero el nuevo liderazgo deberá priorizar asequibilidad habitacional y turismo sostenible.

Reflexión final: El relevo generacional como motor de cambio

La despedida de Eneko Goia subraya la importancia del relevo en la política local: evita el estancamiento y oxigena ideas frescas. En San Sebastián, esta década ha sido de consolidación —de una ciudad herida por el pasado a una europea puntera—, pero también de lecciones: el crecimiento no basta sin equidad. Su marcha, «ordenada y serena», puede marcar una nueva etapa: más inclusiva, verde y audaz. Como dijo Goia, «es bueno cerrar ciclos para abrir otros mejores». Donostia, con su mar y su historia, está lista para navegar hacia 2030. El reto, para Insausti o quien sea, es no repetir errores y abrazar el futuro con la misma pasión que impulsó a Goia en 2015.

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