Israel y Hamás acuerdan liberación de rehenes el lunes, según Donald Trump

Israel y Hamás acuerdan liberación de rehenes el lunes, según Donald Trump

En un giro que podría cambiar el rumbo del conflicto en Oriente Medio, Israel y Hamás han sellado un acuerdo Israel-Hamás histórico para la liberación de rehenes el próximo lunes, según anunció Donald Trump desde la Casa Blanca. Este pacto, mediado por Estados Unidos, llega en medio de dos años de guerra en Gaza que han dejado miles de muertos y un limbo diplomático asfixiante. «Todos los rehenes vivos y los restos de los fallecidos saldrán libres muy pronto, probablemente el lunes», tuiteó el presidente en Truth Social, inyectando un rayo de esperanza –o de escepticismo– en una región donde las promesas suenan a eco de batallas pasadas. ¿Es este el principio de las negociaciones de paz definitivas, o solo una pausa tensa antes de la siguiente tormenta?

Contexto político y diplomático: Cómo se llegó a este pacto histórico

El anuncio de Trump, a las 23:17 GMT del miércoles, no surgió de la nada. El acuerdo Israel-Hamás es la primera fase de un plan de paz que Estados Unidos ha impulsado con mano firme desde su reelección en 2024. Tras meses de idas y venidas, con Qatar y Egipto como puentes discretos, las conversaciones se aceleraron la semana pasada en Doha. Fuentes cercanas a la mediación revelan que Trump intervino personalmente en una llamada maratónica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y líderes de Hamás, presionando por concesiones mutuas: la entrega de los 20 rehenes restantes a cambio de 500 prisioneros palestinos, y un repliegue parcial de las tropas israelíes a «líneas acordadas» en el norte de Gaza. «He sido el artífice de la paz en Oriente Medio antes, y lo haré de nuevo», fanfarroneó Trump, evocando sus Acuerdos de Abraham de 2020, que normalizaron lazos entre Israel y varios países árabes sin resolver el nudo gordiano palestino.

El contexto político es un polvorín. En Israel, Netanyahu, acorralado por protestas internas y acusaciones de prolongar la guerra para salvar su coalición, ve en este pacto un salvavidas: alivia la presión de familias de rehenes que acampan frente a su residencia desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás irrumpió en kibutz israelíes, matando a 1.200 personas y secuestrando a 250. Pero el premier advierte: «No es el fin; Hamás debe rendir las armas». Del lado de Hamás, el líder en el exilio, Ismail Haniyeh, califica el acuerdo de «victoria para la resistencia», aunque analistas dudan de su control total sobre las facciones radicales en Gaza, donde la hambruna y los bombardeos han diezmado a 40.000 civiles. La diplomacia, tejida en sombras, culminó cuando Estados Unidos amenazó con recortar ayuda militar a Israel si no cedía, mientras Qatar prometía 300 millones en ayuda humanitaria inmediata.

El rol pivotal de Estados Unidos: De espectador a director de orquesta

Estados Unidos, bajo Trump, ha jugado un rol pivotal, pasando de espectador a director de orquesta. El presidente, fiel a su estilo transaccional, fusionó zanahorias y palos: vetó resoluciones antiisraelíes en la ONU y canalizó fondos qataríes para reconstruir Gaza, a cambio de garantías de desarme de Hamás. «Sin EE.UU., esto no habría pasado», tuiteó el mediador qatarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani. Esta mediación marca un regreso al unilateralismo trumpiano, contrastando con la multilateralidad fallida de Biden, y podría allanar el camino para una cumbre en Washington con líderes árabes.

La situación actual en Gaza: Un infierno que podría enfriarse

La situación en Gaza es un infierno latente que este pacto podría enfriar –o avivar–. La franja, un enclave de 2 millones asediado por bloqueos y raids aéreos, sufre una crisis humanitaria aguda: el 90% de la población desplazada, hospitales colapsados y un invierno inminente sin refugios. El acuerdo prevé la entrada de 500 camiones de ayuda diaria desde el lunes, pero ONGs como Médicos Sin Fronteras alertan: «Sin alto el fuego total, es un parche en una herida abierta». En las calles de Rafah y Jan Yunis, gazatíes celebran con cautela, temiendo que el repliegue israelí sea temporal.

Reacciones de los gobiernos implicados: Optimismo cauto y amenazas veladas

Las reacciones de los gobiernos implicados destilan optimismo cauto. Netanyahu, en un discurso televisado, lo llamó «paso hacia la normalidad», mientras ordenaba a las FDI preparar el repliegue. Hamás, en un comunicado desde Beirut, exigió «fin de la ocupación» como condición para fases futuras. En Teherán, Irán –patrocinador de Hamás– lo tildó de «trampa sionista», amenazando con escalada vía Hezbolá. Europa, con la UE aplaudiendo, prometió 1.000 millones en reconstrucción, y Arabia Saudí insinuó normalización con Israel si la paz se consolida.

Expectativas internacionales y reacciones en redes: De la ONU a los virales en X

Internacionalmente, las expectativas bullen. La ONU, a través de António Guterres, urgió «implementación inmediata» para evitar un «desastre humanitario». En redes sociales, el hashtag #LiberacionRehenes explota: familias israelíes como la de Noa Argamani, rehén icónica, tuitean «Gracias, Trump» con fotos de abrazos. Pero no faltan voces críticas: activistas palestinos en TikTok lo llaman «rendición disfrazada», con memes de Trump como «rey del caos». En X, un post viral de @fawadchaudhry clama: «Trump merece el Nobel de la Paz», acumulando 125 likes en horas. Otro, de @mosaicradar, resume: «Primer alto el fuego en dos años; Qatar, Egipto y Turquía mediaron, pero EE.UU. selló el trato». La tensión narrativa se palpa: ¿fiesta o trampa?

Visión de expertos: El impacto en el conflicto Israel-Hamás

Expertos disecan el impacto con bisturí afilado. Daniel Levy, del Middle East Institute, ve un «punto de inflexión»: «Este acuerdo Israel-Hamás debilita a Hamás al forzar desarme, pero fortalece a Netanyahu políticamente; el riesgo es que Gaza quede como un polvorín sin Estado palestino viable». Aaron David Miller, exnegociador de EE.UU., advierte en CNN: » Trump brilla, pero sin fase dos –reconstrucción y fronteras–, el conflicto en Oriente Medio rebota». En el Real Instituto Elcano, un analista español añade: «Para España y la UE, es oportunidad de liderazgo en ayuda, pero ojo con la radicalización si falla». El consenso: alivio inmediato para los rehenes, pero el verdadero test es la sostenibilidad en un tablero donde Irán y Hezbolá acechan.

Este pacto, tejido en la penumbra de Doha y sellado por el ego de Trump, cuelga de un hilo fino. El lunes, cuando los rehenes crucen el desierto hacia la libertad, Gaza podría exhalar –o contener la respiración para la siguiente embestida. En el conflicto en Oriente Medio, las paces son frágiles como el vidrio; solo el tiempo dirá si este es el quiebre o el espejismo. Mientras, el mundo contiene el aliento, entre aplausos y dudas.

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